lunes, 1 de marzo de 2010

Idilio


Hoy vamos a ser fuertes, porque visto lo visto el dia no va a presentar mejores perspectivas que el de ayer si no hacemos algo, asi que empecemos por hacer lo que parece mas facil y mas dificil a la vez: dejarse llevar y pasarle la pelota a nuestro amigo el Tiempo.
Supe que ayer por la noche era el momento y que esta mañana resultaría imposible explicarlo. Como llegó todavia es un misterio y como llega cada vez que me hace falta es algo que hace años dejé de plantearme no se bien por que. El caso es que algo cambió y de repente tuve un momento de paz para descubrir que hace tiempo que dejé de ser sincera conmigo misma. Y me senti feliz, feliz y llena de algo rescatado y que encomendé al tiempo en alguna vida pasada. Y me dio igual que el resultado de esa tregua fuera un estallido de noches arrancadas de la historia y que volvieran las lagrimas. De todas las de aquel dia, esas fueron las unicas que valieron la pena. Porque me dije a mi misma en voz alta lo que cada dia me escondo y porque invoqué las palabras que no esperaba escuchar y me desmoronaron, y oculté las que me dan miedo sin engañarme. Sabía que no duraría mucho hasta que volviera a resignarme al paso del tiempo; por eso me resistí a escribir. Por miedo a que pasase ese precioso tiempo que nada tenía que ver con el dia y que aunque no solucione nada, me hizo recuperarme. Por miedo a no disfrutarlo llorando a moco tendido. Para evitar que se esfumase, para dormir con la sensacion de que no hay tiempo perdido, para dormir inquieta en esperanzas.


hay tantas cosas que decir sin miedo...