viernes, 25 de diciembre de 2009

Como decía aquella canción...


Sin nada mas que hacer ni con quien hablar, empecé a pensar en esto aquel día en el tren. Llevaba días intentando buscar algo que me inspirara para poder sintetizar y sacar de una sola vez todo lo que se me va acumulando. Hasta que hoy, al calendario le ha dado por reírse de mí en mi cara y sin algún reparo, me ha escupido tanto número por el que no recuerdo haber pasado que de repente me he agobiado leyendo la palabra Navidad. Y en este estado, perdida la noción del tiempo, me he dado cuenta de que he pasado sonámbula los días desde que me bajé del tren, en el que por lo visto, me tuve que quedar en coma o sufrir algún tipo de shock no clasificado que le de una explicación razonable.

Hace tiempo que alguien me dijo en forma de aviso que estaba viviendo deprisa, pero claro, todo eso depende de como te lo quieras tomar. Largo y en vaso: cuanto más rápido vas, mas atención tendrás que prestar para que no se escape nada...o bien Corto con hielo: puedes tener la ventaja de ver cosas que otras mentes mas lentas no llegarán a saber que existieron. En cualquier caso, yo añadiría que me tomo algunas cosas demasiado en serio y otras las he forzado a llegar demasiado pronto, lo cual al final, se traduce en lo mismo.

Pero fuera de este torreón que me deja al margen del mundo exterior, resultó muy muy curioso, y sabed que me asusté cuando mirando por la ventana del tren, otro tren pasó en sentido contrario. Recordé que cuando era niña me asuste de igual manera, y pensé que yo iría a la misma velocidad...pero pronto la física (interminable física) me quitó la razón. Lo que vemos es el resultado de la suma de ambas velocidades. Y lo mismo ocurre cada segundo de nuestra vida.
En aquel momento, en cada persona esperando en la estación, en casa persona sentada en el vagón veía un tren. Gente moviéndose deprisa y empezó a ser todo tan rápido que me asustaba ver a todo el mundo en la misma dirección, perder el control de cómo o por donde me muevo. Y sé que no todo el mundo lo comprenderá. Fue la redundante solución a una semana acelerada. No había otra manera de acabar algo tan fugaz que con un acelerón seguido de una parada final. Pasar de un allegro a un adagio sin darme cuenta de que yo seguía mi propio compás.
Todas estas casualidades (por llamarlas de alguna manera) que ocurren en la vida y que alguien llamaría broma de mal gusto, yo prefiero llamarlas ironías. Porque hay veces que es imposible negar que el mundo es una ironía de cómo llevamos nuestra vida.

Y como no podía ser de otra manera, viajas, encuentras gente, conoces, unos mas que otros y casi a la vez te estas despidiendo...pues bien, y como iba diciendo, no me quedó otra opción que sonreír con cara de gilipollas en plan: "te han vuelto a dar en la boca", cuando comprendí que había sido lógico conocer a puede que una de las personas mas interesantes de todo el viaje tres horas antes de la sabida despedida.

Genial. Me encanta saber que la vida tiene sentido del humor.

En fin, al final todo se reduce a una simple regla matemática de sumar y sumar hasta el infinito hasta que tanto acontecimiento a tu alrededor alcanza unas cifras de velocidad que a nosotros se nos escapan, ¿y que queda? una ínfima parte de lo vivido que podemos recordar. Por eso, hasta la más minima parte de tu vida tiene sentido, si te paras a pensar en la importancia que tiene al haber sido escogida en tu recuerdo entre tantas y tantas cosas que han pasado al mismo tiempo a nuestro alrededor. Al fin y al cabo, y aunque todo circule tan tan deprisa, peor sería nunca haber tenido la oportunidad de conocer o de vivir alguna que otra experiencia, por muy fugaz o imperceptible que después nos parezca.

yeaaaah! siii ya lo seeee...medicacion?

Buenas Noches Santander

Qué raro me resulta escribir ahora que tengo un motivo. Ahora que tengo tantas cosas que decir que no se como decirlo, ahora que estoy convencida, que he encontrado el desvío que no sabia que existía, o por lo menos nunca me lo pregunté.


He pasado la noche en una pensión, habitación doble para sentirme sola dos veces y por otro lado, para no perder la costumbre. Y estando en esa soledad tan especial, esa que solo tienes cuando has pasado rodeada de gente mucho tiempo y de repente, estas sola en una ciudad que no conoces, en un sitio q no conoces; resulta curioso pararse a pensar como puede cambiar tanto en tan poco tiempo. Por nada combaría yo este año vivido, que ha sido hasta el final, un año de aprendizaje a marchas forzadas. De hacer frente a tantas y tantas cosas, de dar la cara ante el miedo irremediable.

Son de esas cosas que marcan un antes y un después. Y ahora al final de todo, un cambio. Pero lo mas importante es que esta vez, ese cambio es adoptado a mi nombre en una semana que pensaba que no aportaría mas que lo obvio. Pero es mucho mas. Y a última hora, me encuentro buscando algo que me recuerde para siempre lo que fue en mi vida el 2009. El año en el que crecí mas que nunca y en el que a pesar de todo, mas perdida me he encontrado, he experimentado la desilusión mas molesta y aborrecible en lo que a algún aspecto se refiere...me ha compensado con algo.
Años pasando por el cruce mientras alguien o algo (llámalo destino, llámalo karma...) me tiraba del pelo para continuar y para acabar, he vuelto con una promesa; o mas que con una promesa, con un compromiso conmigo misma hacia la autorrealización que creía perdida o equivocada al pensar que la meta a la que me llevaba el camino escogido no era para nada real.
Ahora eso ha cambiado y puedo asegurar una vez mas aunque a veces ni yo misma me lo crea, que el tiempo siempre pone el camino bajo nuestros pies y que es cosa nuestra, si mas tarde o mas temprano, nos damos cuenta.

No encontré mejor frase para resumir esto que buenas noches del 19 de diciembre, Santander.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Recuerdos, conclusión, fin.


A veces pienso que ha pasado demasiado tiempo, otras que demasiado poco. Llámalo pereza o cobardía, de cualquier manera, ninguno de los dos sentimientos es en absoluto despreciable. Me siento agobiada y algo en mi cabeza me pide que le ponga ya la válvula a la olla a presión antes de que la tapa salte por los aires y deje unas secuelas que aunque posiblemente sean reversibles, me lleven a la necesidad de buscar un responsable (la palabra culpable no está esta noche en mi vocabulario) cuyo resultado no sema mas que la repetida historia del tal Juan Palomo (hablando de cocina, nunca mejor dicho).
Han pasado muchas cosas desde que acabó aquel viaje que resultó ser un curso intensivo de una teoría muy bien aprendida pero muy poco practicada; y si digo la verdad, no me sorprendió suspender en primera convocatoria. Pero no he considerado aquello finalizado hasta mi balance final. Es tan extenso que dudo que mi mente algún dia se crea capaz de ordenarlo, pero mi alma, siempre desordenada dentro de su orden, se yo que no dejara pasar nada por alto.
Pido perdón por despreciar lo que pude disfrutar y por hacer caso omiso de lo que yo ya sabía. Pido perdón a la tierra, por dar al cielo más valor que a ella misma sin tener en cuenta que no existe uno sin el otro. Lo siento por llorar al no ver un cielo despejado que me mostrara estrellas, e incordiarme y frustrarme mi propia decisión sin aceptar que yo elegí de manera irracional permanecer en el país en el que en invierno, las estrellas están en el suelo. Era solo un regalo que el cielo manda a la tierra, para que nos permita no olvidar su resplandor cuando la noche es interminable.
Perdón por tantas cosas....y en definitiva, perdón a la Tierra, por olvidar que ella es siempre la misma, y sobre todo; perdón a mi misma, porque solo yo pude hacerme tanto daño.
Después de todo este tiempo, ni con la cabeza fria puedo sintetizar todo lo que fue. Ni puedo ni quiero, porque ahora son experiencias que ultimamente vienen haciendo refrito en mi cabeza...y me gusta.
Me gusta pensar que nada habra cambiado, que mas gente volvera a pasar por allí, que alguien habra durmiendo en la que fue mi cama esta noche...pero que nunca se volvera a repetir. Distinta gente,distintos sueños, misma ciudad acogedora, y mientras tanto, en Hemgarden, sus habitantes seguirán viviendo en su anunciada última casa, con vistas al cementerio.

Señores, crecer duele.

lunes, 23 de marzo de 2009

Nostalgia

"...-¿Te da nostalgia?
-¿el que?
-Todo, la comida...
-Un poco.
-Es rara ¿no? la nostalgia...porque tener nostalgia en si no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos.Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para echarlo de menos. Eso sí que es una putada.
-...
- ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aun no te ha pasado? Porque a mi a veces me pasa...me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo, o con la vida en general. Y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas...en serio preciosas. Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, porque iban a ser tan bonitas... Cuando me doy cuenta de que aun no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca, me pongo super triste...super triste. Pero es como una tristeza a cuenta, como la fianza cuando pagas una casa, pero con tristeza: que la pones por delante; porque total, sabes que la vas a terminar utilizando igual."

creo que no tengo nada que comentar

domingo, 8 de marzo de 2009

20 m2 de sabado noche

Tenía dos opciones esta noche: acostarme temprano aprovechando que ya casi me he acostumbrado al horario de comidas o bien, hacer uso del alcohol que tengo en la mesilla de noche yo sola, aki en mis 20 metros cuadrados y compartirlo con algun cigarro o algun episodio friki. Irene, resígnate ya a que no existe la tercera opcion, acepta que es sábado por la noche y no vas a salir. Así de sencillo.
Está bien, no es la primera vez que pasa ni será la última (espero) pero ya he pasado demasiado tiempo haciendome la sueca y fingiendo que estoy acostumbrada a la soledad que aquí se estila. No. Ni estoy acostumbrada, ni me gusta, ni me gustaría acostumbrarme aunque no me quede otra. De vez en cuando está bien, pero es entonces cuando te pones a sopesar aquello de quienes somos, de donde venimos y a donde vamos; no literalmente, sino en el presente. Es cuando tomas conciencia de dónde estás, y qué estas haciendo y qué podrias estar haciendo. Si dijera, me estoy dedicado tiempo a mi misma quedaría más bonito, pero no, en realidad y desde otro punto de vista esto se llama estar solo en un pais donde los autóctonos, el concepto de vida social lo tienen un poco desorientado.

Pues nada, solo por fastidiar, no he escogido ninguna de las opciones del menú y he decidido marear la perdiz un rato, y así, ahora mismo, es la 1:10 de la noche y yo sigo llevando puesta la ropa de todo el dia y sigo comiendo patatas, mirando cosas en internet que no me interesan y esperando Noticias de Holanda... Suena triste, pero ahora que está cerca ya la hora de irse a la cama y dejar que llegue ya mañana me doy cuenta de que en este tiempo he podido dejar claras unas cuantas cosas acerca de este viaje:
- Una persona sosa es siempre sosa, aquí y en Lima.
- El tiempo pasa igual de rapido en todas partes, una hora es una hora y un mes es un mes, todo depende de como te lo administres.
- Naruto nunca te abandona.
- Vayas donde vayas siempre habra al menos un gallego.
- No hace falta echar de menos para apreciar lo que tienes ni sirve para descubrir nada, yo sabia lo que tenía y lo que quería antes de llegar aquí.
- El inglés no te sirve de nada si nadie lo habla y tampoco si vas con canadienses; y el sueco no será el idioma del futuro.
- No se le ponen pepinillos al paté.
- Compra agua que no parezca normal y a lo mejor (y solo a lo mejor) encuentras una botella de agua sin gas.
- Las enfermeras no saben lo que es trabajar, pero saben muy bien lo que es el fika.
- Un botelleo a las 6 de la tarde te hace perder la noción del tiempo
- Tengo que relajarme un poco más y comprar menos comida.
- El próximo paquete de tabaco no será Marlboro.
...me voy a la cama...

miércoles, 4 de marzo de 2009

Resula increible tener la certeza de que podriamos crearnos nuestro propio mundo con lo que nuestra cabeza posee, y no hablo de algo imaginario, sino de una realidad tangible que de repende vuelve gris lo que era verde, y podrías jurar una y mil veces que lo que ves y lo que tienes, antes era una cosa y ahora otra realmente distinta.

Acumlo sentimientos a lo largo del dia en el cajón que nunca limpio por miedo a que, al entrar la luz, descubra lo que llevo tanto tiempo escondiendo...sucio y a veces hasta apolillado, la ansiedad huele a humedad y alcanfor. Me temo que aquel balcon al que yo me asomaba para respirar va a ser demasiado frio por algun tiempo, las flores que en verano se colgaron de el quedan congeladas, quiza deba cambiarlas por abetos y abedules durante algun tiempo. Será lo mismo. Pero no es tan facil, hace falta algo para entrar a respirar. Y a la vez, mientras respiro la brisa que sopla en mi particular terraza, mi mente trasciende aquello que le lleva a reflexionar, ya no es necesario, solo volar...

Es inexplicable. Puedes pasar el dia haciendo cola en la puerta con tal de aspirar una bocanada que te recuerde como has conseguido por fin, la decoracion perfecta. Y al volar el hastío, vuela también la reflexión y la debilidad que me llevan a encerrar en tantas jaulas las polillas cajón. No son mas que polillas, libres cuando me asomo
...y respiro...