domingo, 7 de febrero de 2016

Querido año de la Cabra...

Has dado mucho de ti. A veces cabrita, a veces cabra loca, a veces cabrona. 

Has conseguido dar giros estrepitosos, lanzarme al abismo. Establecer nuevos puntos de partida, deshacer sueños e hilar otros nuevos, más auténticos y más profundos. 

Has sido un año excelente.

Me has preparado para una nueva primavera, para la vida y para el amor. Has sacado lo peor y lo mejor de mí, me has obligado a conocerme un poco más. Has abierto mis puertas de par en par y por ellas ha salido gente; otros han entrado. Con el viento que te pertenece el movimiento se ha hecho presente, más que presente. 
Ha sido duro, eso no lo discutiré, pero has merecido la pena.

A años como tú le debemos el saber que las verdaderas cosas, el descubrimiento de las cosas realmente auténticas no se consiguen sólo con suerte. 
A tu año le debo la sincronicidad y el aprender, una vez más si es posible, que los lugares no significan nada. Dejar atrás lastres innecesarios y volar con tu viento. 
Una vida llena es lo que me has ofrecido y para lo que me has preparado. Me has causado crisis de ansiedad y crisis de felicidad extrema. 

Ha sido estupendo vivirte.

Todo lo que me queda para esta Cabra de Madera que a partir de mañana será consumida por el Fuego (del mono) es agradecimiento. 
Ha sido todo un año en el que he tenido la experiencia y la certeza de vivir. He aprendido, he crecido, y gracias. 

Ahora, deja pasar a la Luna Nueva, estoy preparada para la Primavera.   

viernes, 2 de marzo de 2012

El dilema moderno

<< La filosofía Occidental era más afín a la Oriental hasta el Renacimiento del siglo XVII, cuando nuestra civilización revolucionó su pensamiento. Fue entonces cuando la filosofía científica empezó a considerar a las personas como independientes de los sistemas vivientes que los rodeaban y asumió que podíamos dominar y explotar la naturaleza sin ser afectados por ello. Escapamos de nuestra dependencia y nuestro vínculo con el mundo natural, persiguiendo ser invulnerables, invencibles e inmortales. Cuatrocientos años mas tarde muchos de nosotros nos lamentamos de tal actitud, conscientes, como lo expresa el antropólogo Gregory Bateson, de que "un organismo que destruye su ambiente se destruye a sí mismo">>
Entre el Cielo y la Tierra

Tranquilidad para muchos de los que ahora padecen lo que se llama estrés global, pues la cosa viene de atrás y ya es demasiado tarde para perseguir culpables. El principal problema ahora reside en que todos nosotros, desde hace 4 siglos hemos sido educados bajo la idea de que somos seres independientes de nuestro medio, a lo que con el tiempo se le ha añadido el concepto de tener también total poder y control sobre el mundo en el que vivimos.

Teniendo en cuenta la época de la que hablamos, entendemos que lo que se perseguía en ese momento era una independencia, acabar con el yugo de las creencias medievales de seres sometidos a caprichos divinos y desarrollarnos por nosotros mismos, buscar el libre albedrío tantas veces negado. Lo cual no habría estado mal si no hubiera desembocado en una irresponsabilidad guiada por el entusiasmo de ver derribadas barreras ficticias que anteriormente, hacían sentir impotente al ser humano.

Es irresponsable porque el hecho de centrarse en uno mismo y no mirar alrededor, en vez de darnos control nos lo ha quitado, y así es como las generaciones que han ido llegando se han encontrado desconcertadas ante lo que han encontrado. Gracias a este pensamiento, en vez de tener una visión mas "horizontal" en la que no somos subordinados sino parte de un todo, y al mismo tiempo capaces de percibir algo mas completo; tenemos una visión vertical que nos ha llenado la existencia de ángulos muertos. No percibimos cambios hasta que no entran en nuestra trayectoria rectilínea de mira y cuando intentamos mirar a nuestro alrededor lo que nos encontramos nos desborda ¿como es posible que no nos hayamos dado cuenta antes de todo el desastre? simplemente porque no hemos sido educados en un conjunto sino en la individualidad.

Por otra parte hay buenas noticias. Decir que no seríamos capaces de hacerlo demostraría de nuevo irresponsabilidad. El hombre como ser humano existe en un contexto conectado con su entorno en todas sus dimensiones, y como ser humano original, no solo es capaz, sino que está obligado a desarrollarse utilizando todos esos hilos que le unen al mundo, está hecho para eso. Para ser breve: si no fuera así, la evolución no habría existido.

Tenemos inteligencia y tenemos la ciencia, pero que hayamos olvidado nuestra condición de ecosistema, de dar y recibir, no quiere decir que esta relación deje de existir. Tenemos complejo de avestruces, que esconden la cabeza bajo tierra y piensan que no ocurre nada alrededor.
Este sistema tiende al caos, la entropía se consigue solo en relación con el medio. Y, paradójicamente, eso lo dice nuestra ciencia "unilateral".

<< Aun con resistencias empezamos a considerar la idea de que puede ser necesario trascender el pensar únicamente en nosotros mismos como entidades con intereses privados (estados-naciones, grupos corporativos, personas individuales) y en vez de eso contemplarnos a nosotros y al mundo como un único sistema orgánico. >>

sábado, 4 de febrero de 2012

El país de los globos


Un señor muy bien vestido, aparentemente de cierto poder adquisitivo y muy serio; esperaba en la puerta del gobierno militar la salida del Santiago. Uno de los espectáculos mas bonitos y emotivos de la semana santa Cartagenera. El trabajo de los portapasos, junto con la puesta de sol y el gran árbol centenario que custodia la puerta hacen que cada año tenga un gran público, en el que me incluyo.
Este señor espera, impaciente junto a su señora, cuando de repente su mirada se pierde en el cielo y entre la gente se le nota ausente, ido, extravolado. Un globo más perdido y abajo seguramente otro niño triste que mira decepcionado como se aleja volando su globo, su capricho concedido de la tarde. Y allí estuvo aquel hombre, mirando hacia aquel globo hasta que se hizo imposible seguirlo con la vista; entonces, reaccionó, miro hacia abajo y continuó con su espera como el resto de la gente.
Y mientras todo esto pasaba en cuestión de 2 minutos, yo miraba a aquel señor intentando imaginar qué estaría pensando. Recordé que hace ya muchos años, yo fui la niña que perdió su globo y mi madre me contó que todos los globos perdidos cuando salían volando iban a un país: el país de los globos. Donde se reunían y estaban todos juntos, que no se perdían, que no se explotaban, simplemente viajaban y se iban a su país. Y aquello me contentaba cuando cada Semana Santa veía globos volando por doquier.

No se, puede que el señor en cuestión, tan serio y arreglado algún día fuera niño y perdiera su globo, que estuviera muy triste y lo viera alejarse de él, como este día muchos años después. Puede que este día ese hombre retrocediera a su infancia y recordara, puede que ese día, durante dos minutos volviera a ser un niño. Quien sabe, puede que su madre también le contara que existe un país donde los globos van a reunirse cuando se escapan de las manos de algún niño.

Aquel día, me gustó ver que cualquier persona sueña, se abstrae del mundo e imagina, que cualquier día, cualquiera, por muy serio o mayor que sea, en un momento inesperado vuelve a su infancia otra vez, para escapar del mundo de los mayores y volver a ser un niño.


miércoles, 13 de abril de 2011

Despierta


Sentada mirando al mar, otra vez con olores de niña, brisa y sol que hace de las tardes de octubre una delicia. Aquí soy libre cuando el viento sopla hacia el mar y gracias a Dios me doy cuenta de que nada ha cambiado. Y estoy tan desgastada y tan saturada de espacios vacíos que ahora no sé qué decir. Sólo quiero pedir por la Libertad de los que nunca pudieron elegir o mejor aun, por la de aquellos que eligieron y piensan que perdieron lo más preciado. Eso sí que es injusto. Hay males con remedio y nos lamentamos. Lo siento y me duele. ¿Tan grande puede ser la cobardía? La cobardía es parte de la Libertad, pues si no fuéramos libres no nos plantearíamos siquiera el hacer algo y la cobardía no tendría lugar. Pero lo más importante es no perder nunca esa conciencia de Libertad; porque no somos más que cobardes que negamos nuestro derecho y nuestra condición. Nuestro privilegio en un mundo en el que sí que hay gente que no puede elegir ¡y ni siquiera se lamentan! porque no son libres. Podemos retorcer nuestras vidas hasta el punto de olvidar lo demás. Dejamos de mirar al cielo, de apreciar lo que nos rodea. Nos creemos la especie perfecta y en realidad lo que mejor nos sale es llevarlo todo (o casi todo) al traste. No nos hemos preocupado de encontrar y potenciar lo que nos hace felices, vamos por el camino contrario y mientras tanto tenemos sueños que automáticamente guardamos con melancolía cuando solo nos resignamos a que fueran eso: sueños. No entendemos por qué la naturaleza habla y habla, no nos damos cuenta de que en nuestra vida solo hay ruido, seguido de información inútil y después...sólo silencio. Silencio y vacío al fin, que cada uno llena como cree conveniente, con más ruido generalmente. Y así sigue, es la pescadilla que se muerde la cola. Pues qué más decir, que enhorabuena. Tenemos un mundo creado a base de eso, por y para gente libre que no busca la felicidad, sino "calidad de vida" (que para muchos es lo mismo). Que en su tiempo libre se miran el ombligo o el culo en el espejo, sumiendo su persona y su dignidad, junto con su satisfacción emocional en un infinito, absurdo, ruidoso e incómodo silencio.
Despierta!

lunes, 11 de abril de 2011

En algún lecho...

...del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.

En la pared, se refleja la sombra.

El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.

Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.

Esos trazos no se irán.

No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán.

Eduardo Galeano

miércoles, 16 de febrero de 2011

Camina con la Luna

Con el alma partida en dos comencé a escribir, nunca con el valor suficiente para terminar. Incluso dudo que hoy lo tenga, pero tengo que hacerlo. Las olas que me han empujado hoy así lo esperan, y hasta la Luna a través de las nubes que hoy la cubren me mira. Y hoy lo haré en silencio, no se si encontraré una música que acompañe el temblor que gobierna mis dedos temerosos. Qué difícil es todo, no nos enseñan a vivir y mientras crecemos empleamos nuestro tiempo y energías en cosas que a la larga resultan tan triviales que olvidamos hasta su significado. Hemos olvidado el significado de un "gracias", un "lo siento", e incluso un "te quiero". Hasta que un día, espero que por suerte y no por desgracia, despertamos y nos encontramos sumidos en un vacío asfixiante. Necesito salir de aquí, hoy he descubierto que el jardinero que cuidaba mi jardín siempre ha estado ahí, ha seguido dando forma a todo, trabajando de sol a sol para que cada día las flores miraran hacia mi ventana y yo he sido hasta incapaz de darme cuenta de las primaveras que han pasado sin hacer ni caso. Llegué a descansar entre la mala hierba ignorante a lo que me rodeaba. Y un día, yo misma me dije: ¿es que no lo comprendes? Hasta el mejor chocolate del mundo me ha sabido amargo, el cielo ha sido menos azul, hasta mi película favorita ha conseguido ponerme triste... y la pereza se hizo dueña de mis ganas. Deshacer siempre ha sido más fácil que hacer y ahora...llevo tanto tiempo mirando las baldosas del camino sin mirar al frente! He sentido que el Sol ya no calienta igual, que incluso la danza y la música estaban vacías para mi...y es horrible. Un día, un sabio al que todos tomaron por borracho y loco marcó mi vida. Y entre todo, al final me dijo: camina con la Luna. Y ahí recordé mi feliz caminar bajo su mirada atenta, sabiéndome segura en su seguridad y su risa, guardando mi rosa y sus espinas con recelo y sonriendo al tiempo que veía como todo se sucedía.
C'est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante.
Taaanto tiempo me costo entenderlo! tanto me ha costado llorar como ahora lo hago, liberar, hablar. Para recuperar la voz que hace tiempo quise acallar, sin éxito por supuesto. Tan sola, tan vacía de todo (porque no podría decir llena de nada) que hay veces que he confundido dejarse llevar con hacer oídos sordos a todo lo que me ponía triste y mantenerme ocupada en cosas que me devolvieran a la vida. Cobardía, ahora si, solo ha sido cobardía. Y hay que ver que bien se me da. Que bien se me ha dado siempre huir. Simplemente ahora siento que me falta un trozo, el dulce, el azul, el calor, me falto yo; y qué decir de cuanto me echo de menos. Me he sorprendido cayendo al abismo y olvidando la salida. Me he visto en el Norte y en su inmensa nube negra. Me he dejado caer. Y no he pedido ayuda...porque se que no la necesito para resolver algo que ya fui capaz de ver algún lejano día. He hecho ilusiones detrás de la linea que yo misma pinte en el suelo. Así ha sido. Un muro que ni Berlín ni Belfast. Un muro de Dios sabe qué y que no sé como romper. Agobio irracional del que no sabe lo que quiere. Tanto lo he guardado que ahora me esta costando encontrarlo. Pero lo haré, porque ya no hay vuelta atrás y hay que trabajar. El vacío me ha llevado a dialogar...y a negociar.¿Y para que? para poner la Luna en su sitio, para andar mirando al frente, para entender que cada cosa tiene su función y que si las cambias, no funcionan igual; para comer galletas sin que se me atraganten, para encontrar las llaves cuando las llame, para volver a ver el mar como un día lo descubrí y sonreír, para poder volver a pisar la playa, para guardar secretos, para sentirme llena, para no volver a olvidarme, para sentir amor, siempre. Y sentir calor, porque hoy, igual que ayer y antes de ayer...solo he sentido frío.

El corazón no fallará, Gracias

martes, 5 de octubre de 2010

Sonríe


Venciendo mi pereza y mis pocas ganas de hacer, hoy decidí que necesitaba volver al sitio donde empecé mi diario. Ese diario que hasta hoy, contiene éxitos y fracasos, enfados y armonías, idas y venidas. Y en primer lugar, lo reconozco: he perdido forma física y me ha costado llegar más de lo que esperaba, (yo lo que esperaba es que el palo que me compré en los Picos de Europa tuviera poderes mágicos, pero ya le dije yo a mi madre que era de los baratos) y tanta energía he debido de sacar que cuando al fin me encontré con el mar y el viento las manos me ardían pidiendo algo. Algo que hacía tiempo que no hacía. Pues me he quitado los zapatos y he dejado los pies mirando al vacío y en ese momento he descubierto lo inmensamente feliz que me hace ese sitio, el viento en la cara y los pies desnudos, la grandeza, el eterno azul, el mundo para soñar.

Y así lo he hecho, he pensado en las pequeñas cosas que me hacen feliz. Me habría gustado subirme una bolsa de mandarinas y comérmela allí mismo embelesada, meter el dedo en un bote de nocilla recién abierto (o en su defecto en una tarrina de queso), que me toquen la cabeza, notar el aire en los dedillos de los pies, cantar en lo alto del monte cuando nadie me oye, hacer estrellitas de papel, las cariocas, un trozo frío de pizza de ayer, hacer el pino.... y una cantidad de chorradas que no he podido sino reírme del tiempo que hace que no hago algunas de ellas. Hoy además, después de hablar del tema en los últimos días iba subiendo y pensando que cada árbol (con todos los que hay) podía ser un gnomo , como David el Gnomo. Ese viejo barbudo con sombrero picudo que todos buscábamos de pequeños cuando íbamos al monte (no me digáis que no, todos hemos tenido infancia) pues yo lo sigo buscando, pero ahora miro los árboles con suspicacia, xD.

Ale, pues hoy me he dado un homenaje de alegrías que me hacían falta. Gracias por darme tanto la vara para escribir algo más alegre, por hacer que me sienta hasta alegre y contenta de vuestros logros, por enseñarme a, dentro de mi naturaleza melancólica y algo pesimista a apreciar y vivir las alegrías de los demás y sobre todo por recordarme que la clave de todo esto es solo una: SONREÍR y recordarme que debo hacerlo siempre, aunque a veces me despiste. Sonreír cuando me dicen que estoy perdida, que estoy como una cabra o que no sé qué hacer con mi vida.
Pues si!
Alegría!