domingo, 7 de febrero de 2016

Querido año de la Cabra...

Has dado mucho de ti. A veces cabrita, a veces cabra loca, a veces cabrona. 

Has conseguido dar giros estrepitosos, lanzarme al abismo. Establecer nuevos puntos de partida, deshacer sueños e hilar otros nuevos, más auténticos y más profundos. 

Has sido un año excelente.

Me has preparado para una nueva primavera, para la vida y para el amor. Has sacado lo peor y lo mejor de mí, me has obligado a conocerme un poco más. Has abierto mis puertas de par en par y por ellas ha salido gente; otros han entrado. Con el viento que te pertenece el movimiento se ha hecho presente, más que presente. 
Ha sido duro, eso no lo discutiré, pero has merecido la pena.

A años como tú le debemos el saber que las verdaderas cosas, el descubrimiento de las cosas realmente auténticas no se consiguen sólo con suerte. 
A tu año le debo la sincronicidad y el aprender, una vez más si es posible, que los lugares no significan nada. Dejar atrás lastres innecesarios y volar con tu viento. 
Una vida llena es lo que me has ofrecido y para lo que me has preparado. Me has causado crisis de ansiedad y crisis de felicidad extrema. 

Ha sido estupendo vivirte.

Todo lo que me queda para esta Cabra de Madera que a partir de mañana será consumida por el Fuego (del mono) es agradecimiento. 
Ha sido todo un año en el que he tenido la experiencia y la certeza de vivir. He aprendido, he crecido, y gracias. 

Ahora, deja pasar a la Luna Nueva, estoy preparada para la Primavera.   

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