Acumlo sentimientos a lo largo del dia en el cajón que nunca limpio por miedo a que, al entrar la luz, descubra lo que llevo tanto tiempo escondiendo...sucio y a veces hasta apolillado, la ansiedad huele a humedad y alcanfor. Me temo que aquel balcon al que yo me asomaba para respirar va a ser demasiado frio por algun tiempo, las flores que en verano se colgaron de el quedan congeladas, quiza deba cambiarlas por abetos y abedules durante algun tiempo. Será lo mismo. Pero no es tan facil, hace falta algo para entrar a respirar. Y a la vez, mientras respiro la brisa que sopla en mi particular terraza, mi mente trasciende aquello que le lleva a reflexionar, ya no es necesario, solo volar...
Es inexplicable. Puedes pasar el dia haciendo cola en la puerta con tal de aspirar una bocanada que te recuerde como has conseguido por fin, la decoracion perfecta. Y al volar el hastío, vuela también la reflexión y la debilidad que me llevan a encerrar en tantas jaulas las polillas cajón. No son mas que polillas, libres cuando me asomo
...y respiro...

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