.bmp)
Aquí estoy, con un dolor de cabeza que da gusto esta tarde de un septiembre que promete tanto y a la vez tan poco. Ya acabó el mes por excelencia y su calor remanente esto es lo que me deja hoy...disfruta de tu jaqueca Irene.
Pero en fin, el caso es que al acabar la euforia, es cuando te paras a pensar...se acaba el verano y haces una especie de balance. Yo llevo haciendo el balance desde que éste empezó, no quería que se me escapara un solo detalle a tener en cuenta que luego fuera decisivo para hacer de esto algo positivo o negativo, y no me ha salido nada bien...pero ahora sé que si esos detalles los hubiera pasado por la criba de la razón para luego almacenarlos no habrían dado de sí ni la mitad.
Con todo esto, quiero decir (y lo digo ahora que puedo, ya que Pepito Grillo sigue en Torrevieja) que cuando pasas de la moralidad, todo suena mejor.
Unas alas como dos catedrales es lo que yo tenía, y ahora me he dado cuenta de que nunca las vendí por poder volar...lo que vendí (o vendé) fueron mis ojos, y con ello dejé de verlas y perdí la pista de su existencia.
Existen. Pero siempre hay alguien que se acerca a tí, te da la confianza sin mostrar sus manos, y en ellas esconde una cuerda, unas tijeras de podar o cualquier artilugio endemoniado.
Las han cortado, amarrado, arrancado, prendido fuego...Se siente, lo siento por vosotros infelices. Para vuestra desgracia, más grandes crecieron.
Las he sacudido un par de veces, desempolvarlas está bien. Y por una vez, algo las está acariciando, algo que solo sentía en casa ¿unas manos vacías? no, vacías no, pero puede que limpias sí.
Me cuesta creerlo.
Pero en fin, el caso es que al acabar la euforia, es cuando te paras a pensar...se acaba el verano y haces una especie de balance. Yo llevo haciendo el balance desde que éste empezó, no quería que se me escapara un solo detalle a tener en cuenta que luego fuera decisivo para hacer de esto algo positivo o negativo, y no me ha salido nada bien...pero ahora sé que si esos detalles los hubiera pasado por la criba de la razón para luego almacenarlos no habrían dado de sí ni la mitad.
Con todo esto, quiero decir (y lo digo ahora que puedo, ya que Pepito Grillo sigue en Torrevieja) que cuando pasas de la moralidad, todo suena mejor.
Unas alas como dos catedrales es lo que yo tenía, y ahora me he dado cuenta de que nunca las vendí por poder volar...lo que vendí (o vendé) fueron mis ojos, y con ello dejé de verlas y perdí la pista de su existencia.
Existen. Pero siempre hay alguien que se acerca a tí, te da la confianza sin mostrar sus manos, y en ellas esconde una cuerda, unas tijeras de podar o cualquier artilugio endemoniado.
Las han cortado, amarrado, arrancado, prendido fuego...Se siente, lo siento por vosotros infelices. Para vuestra desgracia, más grandes crecieron.
Las he sacudido un par de veces, desempolvarlas está bien. Y por una vez, algo las está acariciando, algo que solo sentía en casa ¿unas manos vacías? no, vacías no, pero puede que limpias sí.
Me cuesta creerlo.
...eso es todo

No hay comentarios.:
Publicar un comentario