
Sin nada mas que hacer ni con quien hablar, empecé a pensar en esto aquel día en el tren. Llevaba días intentando buscar algo que me inspirara para poder sintetizar y sacar de una sola vez todo lo que se me va acumulando. Hasta que hoy, al calendario le ha dado por reírse de mí en mi cara y sin algún reparo, me ha escupido tanto número por el que no recuerdo haber pasado que de repente me he agobiado leyendo la palabra Navidad. Y en este estado, perdida la noción del tiempo, me he dado cuenta de que he pasado sonámbula los días desde que me bajé del tren, en el que por lo visto, me tuve que quedar en coma o sufrir algún tipo de shock no clasificado que le de una explicación razonable.
Hace tiempo que alguien me dijo en forma de aviso que estaba viviendo deprisa, pero claro, todo eso depende de como te lo quieras tomar. Largo y en vaso: cuanto más rápido vas, mas atención tendrás que prestar para que no se escape nada...o bien Corto con hielo: puedes tener la ventaja de ver cosas que otras mentes mas lentas no llegarán a saber que existieron. En cualquier caso, yo añadiría que me tomo algunas cosas demasiado en serio y otras las he forzado a llegar demasiado pronto, lo cual al final, se traduce en lo mismo.
Pero fuera de este torreón que me deja al margen del mundo exterior, resultó muy muy curioso, y sabed que me asusté cuando mirando por la ventana del tren, otro tren pasó en sentido contrario. Recordé que cuando era niña me asuste de igual manera, y pensé que yo iría a la misma velocidad...pero pronto la física (interminable física) me quitó la razón. Lo que vemos es el resultado de la suma de ambas velocidades. Y lo mismo ocurre cada segundo de nuestra vida.
En aquel momento, en cada persona esperando en la estación, en casa persona sentada en el vagón veía un tren. Gente moviéndose deprisa y empezó a ser todo tan rápido que me asustaba ver a todo el mundo en la misma dirección, perder el control de cómo o por donde me muevo. Y sé que no todo el mundo lo comprenderá. Fue la redundante solución a una semana acelerada. No había otra manera de acabar algo tan fugaz que con un acelerón seguido de una parada final. Pasar de un allegro a un adagio sin darme cuenta de que yo seguía mi propio compás.
Todas estas casualidades (por llamarlas de alguna manera) que ocurren en la vida y que alguien llamaría broma de mal gusto, yo prefiero llamarlas ironías. Porque hay veces que es imposible negar que el mundo es una ironía de cómo llevamos nuestra vida.
Y como no podía ser de otra manera, viajas, encuentras gente, conoces, unos mas que otros y casi a la vez te estas despidiendo...pues bien, y como iba diciendo, no me quedó otra opción que sonreír con cara de gilipollas en plan: "te han vuelto a dar en la boca", cuando comprendí que había sido lógico conocer a puede que una de las personas mas interesantes de todo el viaje tres horas antes de la sabida despedida.
Genial. Me encanta saber que la vida tiene sentido del humor.
En fin, al final todo se reduce a una simple regla matemática de sumar y sumar hasta el infinito hasta que tanto acontecimiento a tu alrededor alcanza unas cifras de velocidad que a nosotros se nos escapan, ¿y que queda? una ínfima parte de lo vivido que podemos recordar. Por eso, hasta la más minima parte de tu vida tiene sentido, si te paras a pensar en la importancia que tiene al haber sido escogida en tu recuerdo entre tantas y tantas cosas que han pasado al mismo tiempo a nuestro alrededor. Al fin y al cabo, y aunque todo circule tan tan deprisa, peor sería nunca haber tenido la oportunidad de conocer o de vivir alguna que otra experiencia, por muy fugaz o imperceptible que después nos parezca.
yeaaaah! siii ya lo seeee...medicacion?

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